Si ya se ha producido ese momento maravilloso y mágico de la pedida, ya se
ha desatado el “caos” en vuestras cabezas.....
“y ahora, ¿por dónde empiezo?”
Con este post intentaré ayudaros en todo lo posible para aligeraros un poco
esa carga.
¿Qué es lo que tenéis que tener en cuenta a la hora de organizar vuestra
boda?
Para empezar, hay que fijar una fecha, ... Decidir dónde, cuándo y cuál
será el lugar para la celebración de la
Boda acarrea muchos quebraderos de cabeza.
Este punto tiene cierta controversia, ya que dependiendo de dónde viváis,
la fecha se suele decir que, muchas veces, la pone el restaurante. Si tenéis
claro de cual va a ser el que elijáis, ir cuanto antes para ver su
disponibilidad de fechas. Si estáis abiertos a diferentes opciones, deberíais,
primero, decidir qué tipo de boda queréis. No es lo mismo una boda en
Primavera, en el mes de Agosto, en Otoño (aquí ojo, sobre todo si tenéis
familia e invitados a los que les guste la caza, ya que no les suele hacer
mucha gracia que les coincida, y os lo digo por experiencia), o Invierno.
¿Dónde se va a celebrar la ceremonia? ¿Queréis una ceremonia religiosa o
civil?
Definir qué tipo de boda queréis. Ante todo, sois vosotros los que marcáis
cómo será la Boda ,
pero también deberías tener en cuenta a los invitados (número, gustos, ...)
pero nunca, nunca, condicionéis vuestra elección a lo que creéis que los demás
esperan de ese día. Sois vosotros, los demás os acompañan. No hay que dejarlos
de lado, pero tampoco hay que obsesionarse en agradar. Es imposible complacer a
todo el mundo.
Este es el paso más importante, una vez que se ha decidido el tipo de boda
que os gustaría tener (grande y ostentosa, íntima y familiar, ...), ya
simplemente queda ponerse manos a la obra y buscar todo lo que os hace falta
para hacerlo realidad.
El lugar de la ceremonia. En este apartado, deberéis tener en cuenta el
espacio para los invitados, su decoración, los desplazamientos (si hiciera
falta: invitados a la ceremonia, de la ceremonia al restaurante, y del restaurante
al punto donde se les recogió). Tampoco podéis olvidaros de vosotros. ¿Cómo
vais a llegar a la ceremonia y cómo os vais a trasladar una vez que haya
finalizado?
Y la música. Las ceremonias con acompañamiento son más memorables y visten
mucho más (aunque este punto lo trataremos más adelante).
El restaurante. Una vez que habéis elegido el lugar del banquete, habría
que definir el ambiente de la boda, para ello os podéis ayudar de la decoración
(flores, mobiliario, vajilla, mantelería, ...). En la elección de la comida,
podéis optar entre menú o catering. Deberéis tener en cuenta si habrá invitados
con necesidades especiales para indicárselo al restaurante, así como el número
de niños que acudirán (menú especial, candy bar para después de la comida,
...). Eso sí, intentad mantener un presupuesto inicial y saliros lo menos
posible de él.
El Timming, fundamental. Lo que viene a ser gestionar bien el tiempo,
organizarse, para que no haya esperas, pero tampoco prisas. Todo tiene su
tiempo y cada cosa a su tiempo. Para esto, la ayuda de una buena wedding
planner os vendrá de perlas, ya que será quien se ocupe de toda la
organización, de contactar con los proveedores y coordinarlos, de asegurarse de
que todo esté donde tiene que estar. En definitiva, de desahogaros de
preocupaciones innecesarias ese día.
La música, para la ceremonia y para el restaurante. Yo soy de las personas
partidarias de que en la ceremonia de la boda, sea civil o religiosa, haya
música, EN DIRECTO. Creo que hace que la ceremonia sea más amena y que se
guarde un mejor recuerdo de ella (se suele decir que cuando se oye una pieza,
inconcientemente, vienen a la memoria recuerdos de cuando se escuchó, y ¡qué
mejor que un grato recuerdo de vuestra boda!).
Para la música del restaurante, hay opiniones encontradas, todo
depende de vosotros y del tipo de música que os guste. Si sois partidarios de
la música original, entonces, deberéis contratar a un DJ, que os pinchará toda
la música que os gusta. Si por el contrario os decantáis por la música en
directo, también podréis escuchar esa música que os gusta (aunque el abanico de
posibilidades es más reducido), pero tenéis que tener en cuenta que serán
versiones de esas canciones, nunca el original. Con esto no quiero decir que yo
sea más de contratar los servicios de un DJ, sólo quiero avisaros, porque no
sería la primera vez que escucharía: “... vaya, no habíamos caído en ello”.
Ya que estamos con el apartado de la música. Sería importante hacer mención
a un asunto un tanto peliagudo .... ¿clases de baile? Mi recomendación, ¡SI! No
es que tengáis que convertiros en Fred Astaire y Ginger Rogers, pero recibir un
par de clases (no es necesario más), os vendrá muy bien para que cuando llegue
el momento de bailar delante de todos vuestros invitados, os sintáis relajados,
y no pendientes de que todas las miradas están clavadas en vosotros. Tiene que ser
un momento de emoción y disfrute, no de pánico o vergüenza.
Las invitaciones. A la hora de elegir modelo, tened en cuenta que servirá
de guía para que los invitados se hagan una ligera idea de cuál va a ser la
temática de la boda. En ella tendréis que tocar puntos como si se exige algún
tipo de etiqueta; modo de contacto con vosotros para que os confirmen la
asistencia; lugar, fecha y hora; si hay previsto algún modo de traslado
(autobús para la ceremonia y el restaurante); lista de boda ....
Los trajes, del novio y de la novia. Sí, este día todo el protagonismo y
las miradas recaen sobre la novia, pero no nos podemos olvidar de ellos. Si
sois de los que creéis en las supersticiones y no queréis que se sepa cómo es
el vestido hasta el mismo día de la boda, apoyaros en la familia o alguien de
confianza para que “guíen” a vuestra pareja sin revelar nada. Es mejor que
vayáis en consonancia.
Un consejo para los dos, ¡NO OS DISFRACEIS! Que sea el día de vuestra boda
no tiene que decir que os tengáis que vestir con algo que no va con vuestra
personalidad. Tenéis que llevar algo que os haga sentiros especiales,
guapísimos, pero nunca disfrazados. No hay nada más feo que ver a los novios
pendientes todo el rato de si se pueden mover, o de que cuando lo hacen, parezcan
robots. Ante todo naturalidad, es un día para ir elegante, pero natural. Que
luego, con el paso del tiempo, cuando se vuelven a ver las fotografías de la
boda, es mejor no morirse de vergüenza y preguntarse cómo no os dijeron las
pintas que llevabais.
Si os ha entrado el agobio con todo esto, mi último consejo para este post
es que contratéis los servicios de un profesional. La ayuda de una wedding
planner os descargará de muchas preocupaciones (como la planificación, búsqueda
de ideas, proveedores, ...). Que contratéis a una WP no significa que no os
impliquéis en la organización de vuestra boda, simplemente, tendréis una
asesoría personal y profesional, y la tranquilidad de que hay alguien que se va
a ocupar de todos los detalles, grandes y pequeños, para que vosotros, y todos
los que os acompañen ese día, sólo os preocupéis de una cosa, de ...
¡¡¡DISFRUTAR!!!
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